Coral Herrera Gómez y María Martín Barranco deconstruyen mi centro

“Encontraba a mi novio muy raro últimamente: más serio, distante, frío… Sentí que pasaba algo y le dije que teníamos que hablar. Quedamos en su casa y, cuando estuvimos frente a frente, le comenté que hacía unas semanas que lo notaba extraño, distante y evasivo conmigo y que quería saber qué le pasaba. Entonces comenzó a contarme que hacía justo un par de semanas había conocido a una chica en una discoteca, que se habían enrollado y que sentía que se había enamorado de ella. Me dijo que sentía que quería vivir esa historia con la chica y que quería dejar lo nuestro. Me contó que no me había dicho nada porque estaba aclarándose y asimilando todo lo que le estaba pasando”.

“¿Qué pensáis que hice yo?”- concluyó Coral dirigiéndose a todo el alumnado.

En ese momento se hizo un silencio. El grupo estaba asimilando la historia que le acababan de contar y que sentían tan cercana. Y comenzaron las respuestas…

– “Te enfadaste muchísimo”.     – “Te cabreaste”.     – “Te fuiste”.     – “Le diste un tortazo”.

– “Le pegaste”.    – “Te echaste a llorar”.

Más o menos las respuestas fueron en estas líneas… Tras la reacción del grupo, Coral resolvió el enigma:

– “Le di las gracias” – confesó por fin.

Volvió a hacerse silencio. Esta vez más rotundo. Ya podrán imaginarse las caras desencajadas de todas y cada uno.

– “¿En serio?” – reaccionaron algunxs.

– “Pero entonces, ¿esa historia es de verdad? ¿Te pasó a ti?” – preguntaron otrxs.

– “Pues yo no hubiese reaccionado así jamás. A mí me dicen eso y no sé ni lo que hago” – se atrevieron a confesar unxs pocxs.

He de decir que, en su mayoría, contestaban las chicas. Solo algunos chicos saltaron el obstáculo de la timidez y se lanzaron a opinar. Sin embargo, la sorpresa fue generalizada.

– “Y las gracias ¿por qué?” – preguntaron por fin.

Y Coral se explicó:

“Pues le di las gracias porque me acaba de ahorrar meses de sufrimiento al verlo y sentirlo frío y distante; me acababa de ahorrar muchas lágrimas de dolor e impotencia; y, sobre todo, con su sinceridad evitó engañarme, mentirme, traicionarme… Yo no tenía nada que decirle. No podemos obligar a las personas a que nos quieran, no podemos obligar a nadie a que se quede a nuestro lado. Por eso le di las gracias por su sinceridad, por evitarme un camino duro que no nos llevaría a ningún sitio; porque la mentira y el engaño solo hubieran causado dolor gratuito”.

Y ahí se quedaron ellas y ellos pensando… Y lxs profes me da que un poco también😉

Así comenzó la charla que Coral Herrera Gómez y María S. Martín Barranco impartieron a varios grupos de la ESO y Bachillerato en mi centro. Daba gusto verlas interactuar a las dos con el grupo. Sin querer creamos un dueto muy potente y con un manantial de recursos difícilmente comparable.

Nos resultó curioso comprobar cómo nadie se había enamorado nunca o cómo decían que no tenían pareja – aunque luego, en los comentarios, la realidad era bien distinta. Imagino que no se sentían libres para hablar, ya que había otrxs profes presentes-. Nos sorprendió también cómo se sabían la teoría, es decir, cómo decían que los celos no eran síntomas de amor, cómo se mostraban de acuerdo en que eran incluso malos; pero, cuando María les lanzó la pregunta trampa – “Ahora que saben que los celos no son síntomas de amor y que pueden llegar a ser muy malos, díganme, ¿de 0 a 100, qué grado de celos sería lo normal dentro de la pareja?”– llegaron a dar por respuesta un 40%

Rescato una de las aportaciones del grupo que más me gustó:

Una prueba de amor verdadero = Escuchar a tu pareja

Desde luego, si nos escuchásemos más sin recriminar, sino acompañándonos, otra sería la historia.

Les informaron a lxs chicxs de que no sólo eran libres de amar cómo y a quién o quiénes quisieran, sino que nadie era dueñx de nadie, no podíamos obligar a las personas a querernos y/o a permanecer con nosotrxs. También les dijeron que el control no era amor, sino control. Y, en todo caso, amor del malo. Reconocieron que los chicos les llevaban los fines de semana antes a sus casas y luego ellos seguían de fiesta. Reconocieron que les controlaban cómo iban vestidas y que, en general, se supervisaban el móvil.

Aquí María Martín les paró para hablar de la confianza. Ellxs habían nombrado la confianza como requisito fundamental en las relaciones. Pero…¿qué clase de confianza?

¿Me tienes que dar tus claves como muestra de que confías en mí, o bien Tú tienes tu privacidad como ser individual y yo confío en ti y te la respeto? Hablamos de los buenos tratos y de los malos, de lo que nos hacía bien y de lo que nos hacía mal…

Coral Herrera les dijo a los chicos que se sintieran libres, que ya no tendrían la carga de tener que salvar a ninguna princesa rosa. Y a las chicas les dijo que eran libres de entrar y salir y de hacer lo que quisieran, que no tenían que estar encerradas esperando a que ningún príncipe azul viniera a rescatarlas, que ellas eran las protagonistas de sus propias vidas.

Los cuentos no son reales y nos hacen mucho daño

¿Por qué acaban todos el día de la boda? ¿Por qué nadie nos cuenta qué pasa después? Nada es como nos lo cuentan. Nos pintan el matrimonio como el máximo de la felicidad y no nos cuentan que después llega la monotonía, el aburrimiento, la pérdida de la pasión primera, nuevas responsabilidades por repartir y asumir… Tal vez si nos lo contaran, si nos dieran otras opciones igualmente válidas, podríamos elegir y poder gestionar mejor nuestras vidas, sea cual sea la decisión que tomemos: matrimonio o no, familia o no, pareja o poliamor… Y el resultado sería mucho más feliz. Sea cual fuera la decisión que tomáramos.

Sí, la charla fue todo un éxito. Y para muestra, un botón. Les dejo con algunas fotos de nuestrxs protagonistas en acción…

2 Coral y María IES Cabrera Pinto 7 Coral y María IES Cabrera Pinto 8 Coral y María IES Cabrera Pinto 9 Coral y María IES Cabrera Pinto

Y para concluir, aquí les dejo las conclusiones de la charla, el feedback más importante de todos, el testimonio más fidedigno: el de las alumnas y alumnos que participaron.

¡Gracias, Coral y María, por haber sembrado un granito de arena en ellxs, en esa construcción de relaciones sanas e igualitarias! Sois las mejores 🙂

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